La región de Murcia es una auténtica desconocida para los turistas holandeses. Este desconocimiento trae consigo una serie de ventajas ya que el visitante puede sumergirse totalmente en la vida española. Hay playas vírgenes, no hay masas de turistas y la gran sorpresa es Cartagena.

Uno de los ases que la región de Murcia tiene guardado en la manga son las maravillosas y vírgenes playas a las cuales normalmente sólo se puede acceder a pié. La costa se extiende a lo largo de 250 kilómetros. Cerca de la zona turística del Mar Menor nos encontramos con una de las mencionadas playas vírgenes en un parque natural protegido. Al tomar un camino transversal en dirección a Calblanque cambia el paisaje de manera súbita y parece que conduzcamos por el desierto del meridional Cabo de Gata. Palmeras enanas, cactus y pitas pueblan las colinas. La carretera bien asfaltada nos lleva al centro de información en el que una amable empleada nos informa de las diversas rutas de senderismo del parque. No tenemos mucho tiempo y únicamente queremos pasar una horita en una playa cercana. En la playa desierta rodeada por montañas sólo vemos un par de jinetes y un senderista perdido. ¡Qué maravilloso descubrimiento! Y pensar que toda la costa está sembrada de este tipo de playas.

El milagro económico español

Poco después del mediodía llegamos a Cartagena. Según Juan, nuestro amigo español, Cartagena es una fea ciudad marítima rodeada de fábricas petroquímicas. Aun así tenemos mucha curiosidad por conocer este baluarte de la cultura romana, fenicia y árabe. Enseguida nos damos cuenta de que Juan se ha equivocado totalmente. Cartagena es un buen ejemplo de ‘el milagro económico’ español. Aquí se nota como los españoles han sabido emplear el dinero de la Comunidad Económica Europea no sólo en la creación de inútiles autopistas y aeropuertos sino también en inversiones duraderas tales como el mantenimiento del patrimonio histórico y la creación de nuevos centros culturales. La calle comercial peatonal ha sido maravillosamente renovada y alberga fantásticas muestras de la combinación entre la arquitectura modernista y los edificios de nueva construcción. Al día siguiente visitamos la ciudad universitaria de Murcia. Desgraciadamente no nos queda tiempo para realizar todos los demás planes que teníamos tales como pasear por parques naturales o visitar bodegas. ¡Murcia nos ha dejado un buen sabor de boca!

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