Flamingo's in de ebrodelta

Aquí tienes extensos arrozales que te dan la sensación de viajar por Asia, flamencos, martines pescadores, aguileras y una paella para chuparse los dedos. Aunque se encuentra en la concurrida costa catalana, en el delta del Ebro reina la calma, y la Costa Brava y Barcelona parecen estar a años luz.

Esta zona, en la confluencia entre el río Ebro, el Mediterráneo y las extensas montañas verdes, es, por sus ‘marismas de arroz’, un importante criadero de aves. Según las guías, se pueden observar pájaros de los que no conocemos ni el nombre, como la garza blanca y la garza azul, la garza bueyera, la garcilla cangrejera, la garza imperial, el morito común, el martinete común y el avetorrillo común.

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Ambiente asiático

El paisaje, con sus vastos campos de arroz, el río y las palmeras junto a la carretera, recuerdan al Sudeste Asiático. Recorremos 26 kilómetros en bicicleta hasta Deltebre. En
el centro de Deltebre charlamos con el propietario de un molino de arroz. Nos cuenta que su molino anualmente produce unos 100 a 150.000 kilos de arroz, de diferentes tipos y tamaños. La mayor parte de su cosecha está destinada – cómo no – a la paella.

baño de barro

Después de una visita al molino de arroz, nos dirijimos a una explotación agrícola dedicada a la producción de arroz. El campesino nos muestra cómo corta las plantas y, seguidamente, las deja secar. Nos asegura que no hay mejor mascarilla para la piel que la arcilla de un arrozal. Momentos después nos encontramos de pie en el barro, que nos llega hasta las rodillas. Sentimos un poco de asco cuando la masa caliente se cuela entre los dedos del pie. Pero cuando nos lavamos, comprobamos que, efectivamente, tenemos los pies más suaves que la seda.

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Arena y agua

Al día siguiente un paseo de más de una hora en bici nos lleva de Deltebre a La Punta del Fangar. En el Parque Nacional del Delta del Ebro hacemos una parada para observar a a los pájaros. Por un camino lleno de baches llegamos a una playa de arena virgen, de varios kilómetros de longitud. Agua y arena; agua, arena y paz. Un oasis de paz. Esto parece Terschelling, solo que aquí la temperatura del agua es unos seis grados más alta. Después de un baño refrescante, degustamos nuestra última copa en el único chiringuito de la playa. Y después nos toca reinsertarnos en el bullicio mundano.

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Dit artikel is eerder verschenen in ESPANJE! (España & más, 5e jaargang, januari – maart 2015) en de informatie kan achterhaald zijn. Het originele artikel Rijst & rust in de Ebrodelta werd in het Nederlands geschreven. Auteur: Carlijn Teeven.

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