Un fin de semana o una escapada entre semana a Madrid: entonces toca recorrer el Prado y pasear por el Retiro. Visita obligada para cualquier visitante. A no ser que ya se conozca la metrópolis como la palma de la mano. Sandra Álvarez, escritora y profesora de español, estudió en Madrid, ciudad que sigue honrando con varias visitas al año. El Prado la sigue fascinando, pero también conoce muchos otros rincones fantásticos, desde mercados cubiertos transformados en paraísos culinarios hasta la nueva playa urbana.

Sandra Álvarez sigue enamorada de la capital española. ‘El Prado me sigue fascinando. El otro día fui con mi hija y nos centramos en la moda de los siglos XVI y XVII. La gracia es que en la moda actual vuelves a ver elementos de aquella época’.

El arte reemplaza las carcazas

En todas sus visitas a Madrid Sandra Álvarez descubre museos nuevos. Como el Matadero, un antiguo matadero de nada menos que 180.000 metros cuadrados que se ha convertido, en la actualidad, en un vivero de artistas. ‘Es un lugar de encuentro para artistas españoles e internacionales en el campo de las artes visuales, teatro, música, diseño, danza, arquitectura, entre muchos otros. Este centro dio un fuerte impulso al barrio, situado a orillas del Manzanares. Un trecho de las riberas es ahora zona peatonal. Se ha habilitado una zona verde con pasarelas para ciclistas y peatones, áreas infantiles, pistas de skate, un rocódromo y un canal de remo. Desde hace poco incluso cuenta con una playa urbana, donde los madrileños toman el sol y en verano se refrescan con el agua de las fuentes.’

Resurgimiento de los mercados

Madrid no solo es ciudad de museos, sino también de los mercados cubiertos. La capital española cuenta con nada menos que 46 de ellos. Algunos tienen casi doscientos años de antigüedad y pedían a gritos una renovación.
En estos momentos el programa de renovación está en pleno desarrollo y el resultado es impresionante.
El Mercado de San Miguel, justo al lado de la Plaza Mayor y el Mercado de San Antón en el vibrante barrio de Chueca se han convertido en dignos competidores de los supermercados y bares de la zona.
No olvide hacer una pausa en una terraza de la Plaza Santa Ana. Esta plaza fue mandada construir en el siglo XIX por José Bonaparte (el hermano de), el entonces monarca de España. Mandó derribar en todas partes viviendas, iglesias y conventos para que entrara más luz en la ciudad, lo que le valió el apodo ‘el rey plazuelas’

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